«A menudo y en seguida...»


Un viejo profesor de gramática solía repetirnos esta rima cuando corregía los dictados: «A menudo y en seguida / no los juntes en la vida». Años después, la locución adverbial a menudo sigue considerándose la única forma correcta, pero la Academia bendice la convivencia de en seguida y enseguida, e incluso prefiere esta.

Son muchas las unidades léxicas pluriverbales que con el tiempo han evolucionado y se han convertido en una palabra. El proceso comienza con un período de convivencia en el que la forma univerbal es minoritaria, más tarde pasa a ser mayoritaria y culmina asentándose como la única aceptada.

En un intento de unificar grafías, la Academia desaconseja, porque se emplean poco o a veces nada, secuencias pluriverbales como a raja tabla (a rajatabla), a toca teja (a tocateja), a vuela pluma (a vuelapluma), agua nieve (aguanieve), al rededor (alrededor), a mal traer (a maltraer), alto relieve (altorrelieve), a posta (aposta), a prisa (aprisa), bajo relieve (bajorrelieve), buena ventura (buenaventura), campo santo (camposanto), cara dura (caradura), de prisa (deprisa), don juan (donjuán), en frente (enfrente) y otras muchas.

Otra de las razones por las que la RAE promueve fusiones es que en muchos casos el primer elemento se hace átono y la secuencia se articula con un solo acento prosódico, el del segundo componente. Así, la Ortografía opta por altamar en vez de alta mar porque hoy es más frecuente la pronunciación [altamár] que [álta már]. Aunque esa pérdida del acento del primer elemento justifica ciertas fusiones, como guardiamarina por guardia marina, en algunos casos similares no se dan porque chocan con usos muy consolidados. Es lo que ocurre con guardiacivil, que incluso está en el Diccionario, pero que se utiliza muy poco en comparación con guardia civil.

Las recomendaciones de la Ortografía a veces no son refrendadas por el Diccionario, que sigue relegando algunas fusiones, como en el ya mencionado caso de alta mar. También prefiere arco iris (la Ortografía propone arcoíris), boca abajo (bocabajo), boca arriba (bocarriba), cielo raso (cielorraso)...

Que nadie se pregunte cuándo concluirán estos procesos. Los idiomas tienen vida propia y evolucionan permanentemente. Hay que aceptar que lo que hoy se considera definitivo mañana puede cambiar.

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