El peaje salva el ambiente


Si usted paga, queda exento de incrementar la contaminación y así contribuye a salvar el ambiente. Tal parece ser el lema que las autoridades de todas las naciones aplican para reducir la contaminación en el mundo y disminuir la emisión de gases de efecto invernadero.

El ejemplo más claro es la prohibición de las bolsas de plástico gratis en los supermercados. Solo podrán utilizarse si usted paga por ellas. Al pagar se va con la sensación de que no contribuye para nada al incremento de la presencia de plásticos en la superficie de la Tierra y en los mares. Su peaje por el plástico salva el ambiente. Lo lógico hubiese sido tratar de conseguir, a través de educación y de multas, que todos los plásticos acabasen en los contenedores para poder ser reciclados o destruidos. Los plásticos no invaden los mares por ser plásticos, sino porque las personas los hemos tirado en cualquier sitio.

Cuestión aparte es el empleo de gasoil en los motores diésel. Se pone una tasa al uso del gasoil y algunos gobernantes insensatos anuncian la eliminación total de los motores diésel. Esa información tuvo una repercusión muy negativa en la venta de estos automóviles. Los técnicos insisten en que los motores diésel actuales contaminan incluso menos que los de gasolina. Pero nadie les hace caso. Hay que implantar peajes para liberar a los ciudadanos del peso de la contaminación. Si usted paga, deja de contaminar.

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