España inicia el camino del Calvario


El aquelarre que se prepara para investir a Sánchez tiene como mejor perspectiva sumar los diputados del PSOE, Unidas Podemos, PNV, Compromís y PRC, para que, en el supuesto de que ERC se abstenga, lograr su objetivo, por los pelos, en la segunda votación (173 votos a favor, 159 en contra, 15 abstenciones dirigidas desde la cárcel, y 3 votos de Bildu que da igual lo que voten, porque siempre será para mal). Así se mezclará esta macedonia de frutas que -rememorando lo sucedido en la moción de censura- va a convertir a Pedro el Grande en el primer virrey de España. Fíjense bien, sin embargo, en que en el largo párrafo que acabo de escribir no figuran ni el verbo gobernar, ni el sustantivo Gobierno. Porque la finalidad de este pacto de investidura solo alcanza a evitar que, cuando llegue el San Martiño, se celebren -¡por cuarta vez!- elecciones anticipadas.

Por eso es importante tener bien claro que, en el incierto supuesto de que Sánchez logre la investidura, estaremos aún muy lejos de alcanzar el remanso político que andábamos buscando, porque lo que en realidad se abre ante nuestros ojos, y ante la proa de nuestro frágil esquife de regateo, son los traidores rápidos y cataratas del río Zambeze. Para gobernar la España de hoy hacen falta 176 votos leales, homogéneos y disciplinados. Y no augura nada bueno que esa característica solo la cumplan los 123 escaños del PSOE, mientras el resto se dedica a pensar en qué momento le resultará más beneficioso montar el jaleo y devolver el presupuesto.

Los 15 votos de ERC van a estar condicionados, desde la cárcel, por el resentimiento que genere la sentencia del Supremo, por la determinante idea de satisfacer un electorado independentista, y por la necesidad de poner de manifiesto la inviabilidad del Estado franquista. El PNV, que ha pasado de sus «tradicionales habilidades» a hacer su «papelón» con total desvergüenza, no tendrá más remedio que abusar deslealmente del PSOE y de toda esa coalición de la que en realidad no se sienten parte, para que su electorado más radical, y sus valedores mediáticos más simplones y desnortados, los sigan jaleando por listillos en vez de describirlos como tarambanas profesionales.

Lo de Podemos y Compromís -trufados de localismo, populismo y conspiraciones- es como meter el diablo en casa, y no solo por el indigerible cordón sanitario con el que el PSOE se libró del competitivo Iglesias, sino por el germen de incoherencia que se ha sembrado en un Gobierno que reúne a dos radicales enemigos, que, por luchar por el mismo electorado desde formas opuestas, solo uno puede salir victorioso…, ¡y el otro trasquilado!

Si yo fuese Sánchez, en vez de explicar mi programa en la sesión de investidura, cosa inútil donde las haya, dedicaría los noventa minutos acostumbrados a hacerle una novena a Santa Rita, abogada de imposibles. Pero hasta eso resulta complejo a la hora de juntar a los meapilas del PNV y ERC con los laicos ultramontanos del PSOE y Podemos. Porque las disensiones nunca vienen solas.

MÁS INFORMACIÓN

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
48 votos
Comentarios

España inicia el camino del Calvario