Pablo Iglesias, ¿ministro por la gracia de Albert Rivera?


el enfoque

Un vaso es un vaso y un plato es un plato. Una foto es una foto. Esta fue tomada hace tres años en un debate en Leganés pero pasaría por fresca. Una foto del pincho, si una foto fuera una merluza. Albert Rivera y Pablo Iglesias. El autoproclamado líder de la oposición y el autoproclamado ministro. Lo primero está por ver. Lo segundo, también, aunque hoy parece más cerca que ayer. De ahí esa sonrisa en diferido. Iglesias, ministro por la gracia, más bien gracieta, de Rivera. Su no es no a Sánchez es un sí es sí a Iglesias en el Consejo de Ministros. O sea, Podemos rozando el CNI. El político Rivera se ha convertido en un lapsus de Rajoy. Porque «un vaso es un vaso y un plato es un plato». Y «cuanto peor, mejor para todos, y cuanto peor, para todos mejor, mejor para mí el suyo. Beneficio político». Continuará, equivocándose.

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