Huawei y los campeones nacionales


En el pasado (lejano y cercano) las grandes potencias luchaban por recursos como el carbón y el petróleo. Hoy pelean por ganar la carrera de la implantación de la nueva tecnología de conectividad móvil, el 5G, que supondrá una auténtica revolución en combinación con el desarrollo del Internet de las Cosas, la inteligencia artificial y el Big Data.

Vamos a vivir en un mundo ciberfísico, con coches conectados y autónomos, operaciones quirúrgicas remotas, drones que reparten paquetes, robots que hacen trabajos, asistentes virtuales que serán como mayordomos... Quién tenga acceso a estos sistemas y prestaciones, estará en el primer mundo. Quién ostente el poder de proveerlos y desarrollarlos, lo dominará. Y quién no, lo lamentará.

En este contexto debemos ubicar la guerra entre EE.UU. y China que ha puesto en el ojo del huracán a Huawei y en un brete a Europa. El Viejo Continente se encuentra ante un dilema. Si cierra las puertas a la tecnología china, puede llegar tarde a la próxima era digital. Si se alinea con Pekín, puede hacer enfadar a Washington y quedar en situación de dependencia. Tiene mucho que perder en ambos escenarios. Porque le faltan referentes mundiales. Google, Apple, Microsoft, Samsung, Facebook, Huawei... En el espacio comunitario no sobran aquellas compañías que antes de la globalización llamábamos campeones nacionales.

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