Ante los 1.500 atragantamientos


En España se producen al año más de 1.500 atragantamientos. Lo más importante para evitarlos es la prevención. Así, debemos evitar ingerir grandes trozos de comida, y masticar de forma adecuada, sobre todo en edades extremas. Además, en el caso de los menores, siempre hay que tener especial cuidado, tanto con lo que les damos de comer, como con los objetos que dejamos a su alcance.

A pesar de extremar la precaución, siempre pueden ocurrir este tipo de accidentes, y es importante saber cómo actuar. En este sentido, son importantes las acciones formativas para la población. El Colegio Oficial de Médicos está a punto de firmar un acuerdo con la Diputación de A Coruña para realizar esta formación en la provincia, colaborando la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias. Aunque no tengo duda de que, al igual que en otros países, tanto los primeros auxilios como la reanimación cardiopulmonar debería formar parte de enseñanza obligatoria impartida.

Pero ¿qué hacer ante una situación de atragantamiento?

Si se trata de una obstrucción leve, es decir, es capaz de respirar antes de toser, puede hablar o llorar, lo más aconsejable es no interferir en los intentos propios de la víctima por eliminar la obstrucción. Solo si la tos no surte el efecto deseado, debemos inclinar hacia delante a la víctima y darle algunas palmadas enérgicas en el centro de la espalda.

Si no logra toser es porque sus vías respiratorias están totalmente obstruidas y corre peligro de morir por asfixia en pocos minutos.

La actitud correcta, si se conoce como realizarla, es la maniobra de Heimlich, que consigue desobstruir la vía aérea en la mayoría de los casos, recordando que no debe emplearse en menores de un año, (se deberá colocar bocabajo, abrir la boca con la mano sobre la que descansa y dar cinco golpes secos en la espalda para expulsar el cuerpo extraño), ni en embarazadas, en las que la compresión debe hacerse en la parte baja del tórax.

Y, por supuesto, nunca debemos olvidar en estos casos, pedir ayuda, y llamar a los servicios de emergencia. Si todo lo anterior es ineficaz, se va a producir la perdida de consciencia, y puede ser necesario iniciar una reanimación cardiopulmonar.

Actualmente existen dispositivos para realizar esta labor de «desobstrucción», si bien todavía no son recomendados por la evidencia científica.

Por Plácido Mayán Conesa Coordinador del Servicio de Urgencias del Hospital Clínico Universitario de Santiago

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