Desglobalización y neonacionalismo

OPINIÓN

09 abr 2019 . Actualizado a las 08:34 h.

Que estamos yendo hacia un nuevo orden mundial es algo ahora tan evidente que pocas dudas admite, aunque hace apenas meses pocos darían esta afirmación por buena. Una manifestación más de la velocidad del cambio y del aumento de la incertidumbre que caracteriza nuestra etapa. He seleccionado cinco razones para sustentar dicha aseveración.

Por un lado, la que podríamos llamar nueva guerra fría entre Estados Unidos y China, con un protagonismo creciente y buscado de la nueva Rusia. La decidida defensa del multilateralismo que hizo Merkel en la reunión de Múnich no es más que una respuesta de cómo la nueva estructura mundial afecta a Europa.

Por otro lado está el reconocimiento de una circunstancia no esperada, aunque previsible. La globalización económica favoreció a los mercados asiáticos, principalmente China y Corea del Sur. Ahora son ellos los que dominan o lideran la tecnología y crecen en su participación y protagonismo en la economía mundial. Ante eso, la respuesta estadounidense no se hizo esperar. Una política proteccionista de los mercados interiores que dio lugar a un neonacionalismo. Había que ir a una desglobalización parcial para poner puertas a China.