Juicio del «procés»: de paseo a viacrucis

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

05 abr 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando, hace ocho semanas, se abrió el juicio sobre el intento de secesión de Cataluña, el insolente optimismo de procesados y abogados defensores era solo comparable al de quienes habían creído que podrían proclamar una república sin que nuestra democracia reaccionase. Un optimismo, en ambos casos, tan injustificado como incauto.

Le bastó al Estado con aplicar la Constitución para desbaratar aquella república bananera que Puigdemont y compañía concebían como una ínsula Barataria de su insurrección sanchopancista. Y le ha bastado al Estado con que el juicio haya superado su fase inicial de mitin separatista para que la verdad de los hechos resplandezca con absoluta claridad.

¿Que no hubo más violencia que la de los «cuerpos represivos» del Estado? ¿Que el asedio a la Consejería de Economía fue una fiesta, con niños, música y merienda? ¿Que en los colegios electorales ilegales de la jornada del 1 de octubre no existió ni trampa ni cartón? ¿Que los Mossos cumplieron estrictamente la orden judicial de impedir el referendo? Desde hace cuatro semanas, una catarata de testigos, algunos tan cualificados como el jefe de la Brigada de Información en Barcelona, han respondido a esas preguntas de un modo que desbarata la red de patrañas urdida desde el nacionalismo y la Generalitat.