Visados para hijos y nietos en el exterior y las contradicciones del PSOE

María de los Angeles Fernández Ramil | Juan Manuel de Hoz | David Casarejos

OPINIÓN

02 abr 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

El pasado martes 19 de Marzo, el Director General de Migraciones de España, José Alarcón Hernández, anunció con bombos y platillos en Argentina la implementación de una medida: el otorgamiento de 500 visados a hijos y nietos de españoles en el exterior, sin requisito de nacionalidad. Se trata de una iniciativa, en principio, positiva pero, cuando se la revisa con detenimiento, surge la pregunta acerca de si responde a la realidad y necesidades del colectivo emigrante y sus descendientes, o si bien corresponde a otras motivaciones. Cuando se conoce más de cerca la historia de ciertas demandas de inmediato es posible afirmar que corresponde a la segunda opción.

El Estado español ha posibilitado la incorporación de una inmigración que, aunque bajó con la crisis del 2008, comienza a repuntar a partir del año 2016. España ha pasado de tener solo 1,6% de empadronados extranjeros en 1998 a 10%, lo que equivale a cuatro millones y medio de personas. Muchos de ellos vienen a engrosar las filas de su sistema de seguridad social y otros adquieren la nacionalidad.

Según los datos de Eurostat, España vendría a ser el tercer país comunitario que más extranjeros nacionaliza entre 2005 y 2014, superado solo por Reino Unido y Francia, así como el que más pasaportes otorgó a inmigrantes en 2014 y 2015.