El acoso al olvido


El sueño cumple muchas funciones y todas son vitales para el ser humano; durante el sueño se fortalece el sistema inmunitario, se reparan lesiones ocultas, se fabrican hormonas y neurotransmisores imprescindibles para mantener el equilibrio y muchísimas cosas más que aún no sabemos.

El sueño es necesario para todos los mamíferos, pero para el ser humano lo es más porque mientras dormimos se «resetea» nuestra mente. Se borra de la memoria la morralla y se fijan los recuerdos importantes, se desatan los fantasmas presos en el inconsciente y se tienen intuiciones que marcan progresos en la humanidad como la hélice del ADN, el anillo de benceno o el trino del diablo de Tartini.

Necesitamos olvidar para liberar espacio en el disco duro del cerebro, poder descansar y encontrar soluciones en un mundo aparte. Borges escribió el extraordinario Funes, el memorioso en el que describe magistralmente el infierno que supone no poder olvidar. Muchos ven en él una metáfora del insomnio, pero es mucho peor que eso, recordarlo todo y no poder olvidar nada es una condena espantosa.

Quién nos diera a los psiquiatras disponer de una pastilla del olvido -que todo llegará- con la que poder borrar de la memoria los recuerdos que nos atormentan. Una píldora que borre que conociste a tu ex, otra para no sentir la pérdida de nadie y otra para no recordar jamás los errores cometidos . Esa sí que sería la auténtica píldora de la felicidad.

Recogiendo los bártulos, me alerta un wasap titulado Recuerdos, lo abro, cosa que nunca hago, pero que en esta ocasión hice porque la carátula que lo ilustraba era yo. Aparece en la pantalla un álbum de fotos mías presentadas en el típico formato power-point de fiesta sorpresa; fotos de hace años, de instantes que no recordaba y de momentos que no quería recordar.

¿Cómo es posible que alguien sin rostro manipule las fotos del carrete de nuestra vida y se permita el descaro de mandármelas sin permiso?

¿Con qué más cosas nos van a sorprender los señores del aire utilizando la información que tienen sobre nosotros?

Solo faltaba que vinieran a condenarnos a ser un Funes el memorioso y atormentarnos con nuestros propios recuerdos.

Este acoso al olvido es intolerable y algún día tendremos que pararnos a pensar bien si todo vale en este mundo de cristal espía que estamos construyendo para aprender a cerrar las persianas.

Mientras tanto, solo nos queda borrar las fotos del carrete del móvil, burlar la geolocalización, comprar lo menos posible por Internet y dormir lo que se pueda para olvidar pronto estos ataques al olvido.

Cuida tu cerebro y tu cerebro cuidará de ti. (Anónimo).

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