«Brexit»: pisar el freno en caso de duda

Nicola Viegi

El Parlamento británico sigue intentando excluir la posibilidad de un no acuerdo para el brexit, pero al mismo tiempo continúa fracasando en la búsqueda de una alternativa adecuada. Los resultados de las últimas semanas en la última ronda de votos parlamentarios confirman que el brexit duro sigue siendo el escenario predeterminado.

Hasta ahora, la primera ministra May ha intentado utilizar la amenaza de un no acuerdo para conseguir el voto a favor de su acuerdo de los diputados pro brexit blando, y la amenaza de que no haya ningún brexit para persuadir a los brexiters duros a hacer lo mismo.

Ninguna de estas amenazas han demostrado ser efectivas y el acuerdo de la señora May está casi muerto. Esto significa que, ahora mismo, no podría haber un brexit suave: Hay un brexit duro o no hay brexit.

Pero esta es una elección mala en vista de lo dividido que está el país. Y es precisamente por eso que el Parlamento no debería decidir por sí solo. Una elección como esta debería consultarse con la población británica, en particular porque ya no es posible que sigan alegando ignorar lo que la salida del Reino Unido de la UE significaría.

Al entrar el resto de la UE en el juego hace que tengamos dos opciones posibles de extensión, a petición británica. En el supuesto de que el acuerdo de May se apruebe, el Reino Unido abandonará la UE el 22 de mayo; se esfuma la incertidumbre y se afianza la continuidad. Sin embargo, existe la posibilidad de que se garantice una extensión más larga, haciendo que el Reino Unido participe en las elecciones europeas. Para el 12 de abril, el país tendrá que comunicar si opta por esa opción y de qué manera. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha insistido en las últimas semanas en que la UE no debería obstaculizar el camino si el Reino Unido necesita más tiempo para reconsiderar qué quiere hacer.

Lo que creemos que Tusk está intentando conseguir es cambiar el escenario predeterminado de un brexit duro a un no brexit (temporal). Su línea de pensamiento, desde nuestro punto de vista, es que si el Reino Unido no puede ponerse de acuerdo sobre el camino a seguir, lo menos que podría hacer es considerar opciones que aporten estabilidad (como miembro de la UE). Es lo correcto cuando estás contemplando un cambio de dirección pero no puedes lograr un acuerdo y, lo que es peor, existen profundas divisiones. Así que tomen el tiempo necesario para consultar a toda la ciudadanía, preferiblemente a través de elecciones, para saber qué quieren antes de seguir el camino hacia un brexit duro o la revocación del artículo 50. Nos parece que, de un modo u otro, el Reino Unido necesita recular y consultar a su propia gente.

Por Maria Demertzis / Nicola Viegi Representantes de Bruegel, «think thank especializado en economía y con sede en Bruselas, creado en el 2004

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