Mas & Puigdemont, sombrío desatino

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

16 mar 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

El gobierno de CiU aplicó los más drásticos recortes sociales que han sucedido en España hasta ahora mismo. Llegó aquel 11 de junio de 2011 y Artur Mas, bloqueado por la movilización del lejano movimiento del 15M, tuvo que ir en helicóptero al parlamento. Añádase a ello la corrupción del 3 % y otros asuntos a mayores que llevaban a CiU a la derrota frente a Esquerra, y empezarán a comprender su confrontación con el Estado y el giro soberanista.

De ahí las Diadas, la ANC, el 9N, las coaliciones y la insuficiente victoria de los sucesivos ‘Junts’, hasta ungir a Puigdemont para contentar a la CUP. Luego la vergüenza democrática del 6 y 7 de septiembre del 2017 y sus secuelas, el dramático -para los ciudadanos- 1 de octubre y ese tiempo insomne hasta el mensaje de Puigdemont a Urkullu, -«Tengo una rebelión entre los nuestros. No puedo aguantar»- que cerró aquel octubre dramático. Después la huida o la cárcel.

CiU, Esquerra o la CUP ya habían perdido su capacidad de hacer política y la habían entregado a organizaciones de masas que suelen dividir a los ciudadanos entre ‘los nuestros’ y los ‘otros’, con riesgo evidente de fractura social. Para alimentar la división fue necesario crear marcos simplificados de opinión. Sucedió con el referéndum del brexit, cuando repitieron que la UE costaba a los británicos 350 millones de libras semanales. Sucedió en Cataluña con el «España nos roba» y aquel trajín de 16.000 millones de euros anuales en boca de Artur Mas y Oriol Junqueras, para alimentar la campaña por el ‘derecho a decidir’, primero; por ‘la democracia’, después, y por la independencia ahora mismo, que convertirían Cataluña en el país de jauja.