El alma partida de Ada Colau


Ríe a borbotones Ada Colau, alcaldesa equidistante. Como para tener el alma partida. O pronto se olvidó de su propia alma, o pronto se cerraron sus heridas, o no dijo la verdad, anteayer, cuando testificó ante el Supremo: «Se me parte el alma al ver en prisión a gente como Cuixart y los demás acusados. Si están en prisión por el 1-O, deberíamos estarlo millones de personas». Ella, obvio, sigue en la calle. Puede tomar café en terrazas y salir de compras. Cosas de la equidistancia. Ayer, ante el Congreso, estuvo fardando de influir en el Gobierno. La puerta del Congreso es un buen lugar para reírse y para llorar, se ha visto durante toda la legislatura. Pero Colau ríe. Le gustan los focos y verse rodeada de alcachofas. Ay, cuando unos y otros descubran sus lágrimas de cocodrilo. Se va a partir de risa Barcelona entera.

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