El día de San Valentín del secesionismo


El amor. Hay quien lo demuestra frunciendo el ceño. Se vio ayer a las puertas del Supremo, donde los Torrent, Tardà y Aragonés se tomaron la libertad, sí, la libertad, de ir a solidarizarse con Oriol Junqueras. Quién sabe si esos ceños fruncidos ya los traían puestos de casa o si las arrugas les salieron espontáneas, avisados de lo que iba a confesar su líder espiritual: «Amo a España y a la gente española». Extraña forma de amar tienen los independentistas. A Junqueras solo le faltó ayer reivindicar para el secesionismo y para sí mismo el Premio Princesa de Asturias de la Concordia. Su amorosa frase podrá servir de munición a quienes ven en la celebración del San Valentín una cosa puramente comercial. Desde ayer, el día de los enamorados es también la alucinante estrategia de la defensa del acusado.

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