Las lecciones de Colón y de Galicia


Dudo entre escribir sobre la manifestación de la triple derecha y de Corcuera, o de comentar la encuesta de Sondaxe sobre las elecciones municipales en las ciudades gallegas. Ante la indecisión, opto por repartir el espacio entre ambos asuntos y espero que las desgastadas neuronas me asistan para encontrar un nexo plausible entre la plaza de Colón y la Galicia urbana.

Creo sinceramente que la multitudinaria manifestación de Madrid no ha cumplido las expectativas de sus convocantes. Planteada como un estoque para dar la puntilla al presidente felón, ha fracasado en su objetivo. De la plaza de Colón ha salido a hombros, como vencedor indiscutible, Santiago Abascal. Y un Rivera tambaleante, tocado por las amistades peligrosas. Y un Casado que debe reconsiderar si su relato apocalíptico sobre la destrucción de España, perpetrada por el traidor que okupa la Moncloa, contiene o acrecienta la hemorragia que el PP sufre por sus dos flancos. Y un Sánchez que, tras ocho meses de sucesivas semanas horribilis, supera la última estación del viacrucis -la del relator- con el momentáneo respiro que le concede el palmario fracaso de la moción de censura callejera.

¿Dónde está el clamor popular que pregonan las terminales mediáticas de la derecha? En Colón se concentraron entre 45.000 y 200.000 manifestantes contra Sánchez, según cálculos de parte. En la última Diada, los separatistas sacaron a la calle entre 300.000 y 1.300.000 personas. Y en contra del secesionismo, la Societat Civil Catalana congregó entre 460.000 y un millón de catalanes. No tengo ninguna duda de que si Casado y Rivera convocaran a la cruzada contra Puigdemont, Torra y adláteres, y no contra la «alta traición» de Sánchez y la fórmula ensayada por el «golpista» para desatascar las cañerías catalanas, hubieran superado la más elevada de aquellas cifras. Incluso podrían haber contado con el Felipe González que ahora aplauden para leer el comunicado final.

¿Y esto qué tiene que ver con la encuesta de Sondaxe? Pues sencillamente que los resultados del sondeo reflejan que el PP resiste mejor en Galicia que en el resto de España la embestida de Vox y Ciudadanos. Baja en todas las ciudades, salvo Ferrol, pero su caída es muy inferior a la que experimenta allende Pedrafita. En Andalucía perdió casi un tercio de los votos. En unas elecciones generales se dejaría, según la última encuesta de GAD3 para el diario Abc, 48 escaños: el 35 % de los que tiene. En los comicios autonómicos de Madrid obtendría, de acuerdo con un sondeo de Celeste-Tel, 19 actas menos: reducción del 39,6 %. En comparación con ese desplome, sus pérdidas de voto en Galicia parecen calderilla: una décima en A Coruña, cinco puntos en Vigo y Santiago, once puntos en Pontevedra.

Esa es la consecuencia de la diferencia de estrategias entre el PP de Casado y el PP de Feijoo. Entre quien alimenta al monstruo y quien le niega la cebada. Entre quien aspira a presidir la entente de la derecha y quien pretende ganar las elecciones. Entre quien se abraza al oso y quien rehúsa la foto con el bicho.

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