La diferencia entre Vox y el golpismo

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

17 ene 2019 . Actualizado a las 19:48 h.

La consumación del cambio en Andalucía es uno de los acontecimientos más trascendentes en los 40 años de democracia. Para quienes no vivimos en esa comunidad, resulta difícil entender que un hecho tan democráticamente cotidiano marque un antes y un después en la vida de 8,5 millones de andaluces, sea cual sea su opción política. Pero imaginen que, tras ganar las elecciones de 1979, UCD hubiera gobernando ininterrumpidamente durante 40 años. Obviamente, España sería hoy un país muy distinto al que conocemos. Y su calidad democrática, mucho peor.

 Generaciones enteras de andaluces han crecido, estudiado vivido y trabajado sin conocer más gobierno que el del PSOE. Tan absurdo sería no admitir que los socialistas han hecho contribuciones positivas al progreso de Andalucía como negar que 36 años en el poder y al mando del presupuesto crearon una red clientelar que mermó la ambición de progreso y la capacidad de crítica de la sociedad civil y generó focos de corrupción de los que el caso de los ERE es la punta del iceberg.

Pero Juan Manuel Moreno se equivocaría gravemente si creyera que el mero cambio basta para justificar su continuidad al frente de Gobierno por pura inercia. Andalucía necesita una urgente regeneración y amplias reformas que erradiquen el despilfarro que ha supuesto la creación de una administración paralela llena de duplicidades y muy lesiva para el interés de los andaluces. Para lograrlo, Moreno, que gobernará en minoría con Ciudadanos, no debe abordar ese proceso desde el revanchismo, sino mediante un amplio diálogo social que es lo que hasta ahora no ha existido.