Villarejo ataca de nuevo


No sé si ustedes lo recuerdan, pero fue un caso muy sonado en tiempos de Rodríguez Zapatero, allá por los años 2004-2005. Una gran empresa constructora, Sacyr, se propuso asaltar la propiedad del BBVA. No prosperó, el banco ganó la batalla del asedio pero, después de las aventuras de Mario Conde, fue una de las operaciones financieras más osadas y oscuras de los tiempos de la democracia. Operación de tiburones, con incierto papel del Gobierno, en cuyo seno estaba Miguel Sebastián como director de la Oficina Económica de la Moncloa. Fracasó, ya digo, y el chantadino Francisco González, hoy recién jubilado, se alzó con una victoria épica.

Pero lo que ahora descubren un par de medios informativos, uno de ellos destino habitual de las grabaciones del comisario Villarejo, supera a la mejor película de espionaje: este policía hizo una escucha masiva de conversaciones de los asaltantes y de sus interlocutores políticos. No exagero con el calificativo de ‘masiva’: se calcula que oyó y grabó unas 15.000 llamadas telefónicas en tiempo real y algunas de ellas saltándose la seguridad del palacio de la Moncloa. También en las guerras económicas todas las armas son válidas. Por ejemplo, contratar a un comisario de policía para que incorporase a su actividad pública una intensa actividad privada y supuesta alta rentabilidad. Si se trataba de gastar mucho dinero en abortar el asalto de Sacyr, tratándose de un gran banco, por dinero no iba a quedar.

Ahora la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) se moviliza ante la información y se propone investigar la investigación de Villarejo. Han pasado catorce años, pero uno de los escuchados fue precisamente el entonces presidente de ese organismo, Manuel Conthe. Y yo digo: escuchar 15.000 conversaciones es tarea de gigantes o de obsesos. Difícilmente lo puede hacer una sola persona. No es extraño que algunos especialistas sostengan que las grabaciones de Villarejo, puestas en papel, ocuparían doce camiones de alto tonelaje.

Ante estos datos es inevitable una sensación de impotencia y perplejidad. Nos creemos informados, pero ¡qué poco sabemos de los manejos del poder político y, sobre todo, del económico! El Estado crio un monstruo policial que hoy está en la cárcel, pero acumuló material para chantajear a ese mismo Estado y lo último que hizo fue escribir al presidente del Gobierno para decirle que está en condiciones de deteriorar las mayores instituciones, empezando por el CNI. Creo que empezará el próximo jueves. De lo hecho por Villarejo y quienes lo contrataron no diré que roza los comportamientos mafiosos, pero deja al policía en un papel de mercenario sin escrúpulos que sirvió a quien le quiso y pudo pagar.

? Escuchar 15.000 conversaciones es tarea de gigantes o de obsesos. Algunos especialistas dicen que las grabaciones de Villarejo, puestas en papel, ocuparían doce camiones

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