Albert Rivera, del estriptis a ponerse de perfil


Hubo un tiempo en el que Albert Rivera se ponía de frente y lo enseñaba prácticamente todo. Así nació, desnudo, Ciudadanos. La cosa funcionó y Rivera se sentó en el Parlament con la vista puesta en cubrir sus vergüenzas, el día menos pensado, con los edredones de Moncloa: «No nos importa dónde naciste. No nos importa la lengua que hablas [sic]. No nos importa qué ropa vistes. Solo nos importas tú», cantaba. Tiempo después, Rivera firmó un acuerdo con Sánchez que les chafó el «vicepresidente» Iglesias, ganó las elecciones en Cataluña, y echó un pulso a Casado en 155 y en banderas. Siempre de frente. Pero llegó el escrutinio andaluz y Rivera se puso de perfil. Y como tiene difícil justificar su poco edificante baile con Vox, ahora le da por decir que él no estuvo en esa fiesta. Claro que, para no haber estado, la resaca le puede durar años.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
19 votos
Comentarios

Albert Rivera, del estriptis a ponerse de perfil