En Marea, lo último de Tarantino


Esta imagen tomada tras el recuento de votos de las autonómicas tiene dos años y medio, pero podría ser -con un actor de menos o de más- de hace solo dos horas. Algunas de estas caras ya afilaban entonces la navaja. El partido «de la gente» no había convencido a suficiente gente. A lo mejor «la gente» intuía ya entonces lo que traía la marea: mucho ego y pocas nueces. Esta foto, más que de derrota, más que de dolor, es la viva imagen de la desconfianza: nadie consuela a nadie, nadie mira para nadie. De aquellos polvos vienen estas lisérgicas primarias. El único éxito de En Marea es haberse convertido en una mala copia de una película de Quentin Tarantino, de Reservoir Dogs a Los odiosos ocho: un grupo de personas ¿afines? tienen un plan delirante y, hora y media y unos cuantos giros de guion después, no queda ni una sola para contarlo. Fin.

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En Marea, lo último de Tarantino