Vapor de agua


Los gases de efecto invernadero de la atmósfera son aquellos que absorben y emiten radiación en la zona infrarroja del espectro electromagnético. El proceso es idéntico al de un invernadero clásico, que aumenta su temperatura por la emisión de radiación infrarroja hacia el interior del mismo. El efecto invernadero es imprescindible para la Tierra. Si toda la radiación que llega del Sol se reflejase, la Tierra se enfriaría considerablemente cada noche. Gracias a la devolución de parte de esa energía por la acción de los gases de efecto invernadero, la Tierra es un planeta habitable. El problema está en el exceso de efecto invernadero. 

Los principales gases de efecto invernadero son: vapor de agua (H2O), dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), monóxido de dinitrógeno (N2O) y ozono (O3). Contra todo pronóstico, el vapor de agua es el que más contribuye al efecto invernadero, siendo responsable del 67 % de ese fenómeno natural. Al contrario de lo que ocurre con el CO2, las actividades humanas no añaden vapor de agua a la atmósfera. El vapor de agua se incorpora al aire por evaporación. Su contenido se expresa como humedad relativa en tanto por ciento, respecto al total que la atmósfera puede contener a una temperatura determinada.

La atmósfera de Galicia, con valores que se acercan con frecuencia al 100 % de humedad relativa, es una gran contribuidora al efecto invernadero y, por ende, al calentamiento global.

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