«Friends» vive de rentas


Cuando los protagonistas de Friends se plantaron ante los productores para pedir una equiparación salarial no imaginaban ni por asomo que aquel contrato iba a ser su mejor plan de jubilación. Cuando se convirtieron en los primeros actores que se embolsaban un millón de dólares por episodio desconocían que, catorce años después del capítulo final, los cheques de seis ceros seguirían cayendo del cielo por las rentas del trabajo pasado. Su próxima paga extra será el porcentaje correspondiente de la sabrosa suma que ha pagado Netflix para seguir teniendo a esta perdurable comedia en su catálogo para Estados Unidos a partir del 1 de enero.

El asunto invita a la reflexión. Con el aluvión de estrenos de ficción que traen las nuevas plataformas, sepultando poco a poco a los títulos más antiguos, las viejas historias de seis amigos de Manhattan se mantienen entre lo más visto de la oferta de streaming. El último Binge Report sitúa a la serie en el número uno de las más consumidas en formato maratón en las últimas semanas. Sin cifras oficiales que lo acrediten, resulta revelador que Netflix haya abonado por retenerla otro año más 100 millones de dólares, el triple de lo que venía pagando hasta ahora. Todavía hay quien reclama una segunda parte para Friends, pero sus creadores insisten en que nunca llegará. No hay necesidad de cambiar lo que funciona.

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