El fin debe ser siempre terapéutico, no de mejora genética


Que la edición genómica e implantación y gestación completa de los embriones resultantes se haya hecho no es algo que me sorprenda. Metodológicamente es posible y sólo era cuestión de tiempo que esto ocurriese. Si es que ha ocurrido... Y de haber pasado tampoco sorprende que haya sido en China. Hasta el momento en que se publique en formato de comunicación científica, debemos mantenernos escépticos ya que no se ha explicado qué se ha hecho ni cómo se ha hecho con rigurosidad.

Pero independientemente de si en realidad se ha hecho o no, de si su institución niega haber apoyado este estudio y de todo el revuelo que está generando esta noticia, que habrá que esperar a ver cómo evoluciona, mi reflexión es otra. Se trata de aplicar herramientas que son muy prometedoras para una nueva terapéutica, toda una revolución biomédica. Nos dirigimos hacia una medicina personalizada y a la carta por la que somos muchos los que estamos trabajando desde nuestras poyatas. Pero las herramientas CRISPR aún deben ser evaluadas y controladas para su aplicación terapéutica. El fin debe ser siempre terapéutico, no de mejora genética. Esta tiene evidentes implicaciones éticas totalmente inadmisibles. Además las implicaciones en la salud de las niñas supuestamente resultantes de la edición, con un más que probable mosaicismo genético en sus células, son absolutamente desconocidas. En este sentido la palabra irresponsabilidad se me queda muy corta. La reflexión es por tanto evidente: tenemos las herramientas al alcance de los investigadores para hacer lo mejor y lo peor. Pese a los esfuerzos internacionales por crear comités éticos y organismos reguladores de la aplicación de la edición genética, y pese a la existencia de comités éticos en las instituciones, la realidad es que en última instancia, el llevar a cabo este tipo de prácticas depende sólo de la responsabilidad y la ética profesional del investigador que controla estas herramientas. Por tanto ¿cómo se controla esta responsabilidad Iidividual? No esperemos que la cordura se imponga, lo estamos viendo.

«Han abierto la puerta a la eugenesia»

r. romar

Indignación entre los científicos ante la supuesta creación de los primeros bebés modificados genéticamente

Locura, barbaridad, irresponsabilidad, horrible, monstruoso... La comunidad científica internacional agotó ayer el vocabulario de la indignación para expresar su rechazo a la práctica realizada por el investigador chino Jiankui He, que ha traspasado todas las líneas rojas de la ética y la razón: la supuesta creación de los primeros bebés modificados genéticamente mediante la herramienta de edición genética Crispr para hacerlos resistentes al VIH, la viruela y el cólera. Lo hizo silenciando un gen, el CCR5, que forma una proteína que permite que el virus del sida entre en la célula. Su trabajo, sin embargo, no fue una aplicación terapéutica, sino una práctica claramente eugenésica. No utilizó la técnica para curar una enfermedad, sino para generar una nueva especie de individuos con cualidades mejoradas. Esto es lo más grave, pero también lo es el hecho de que se ha empleado un procedimiento sobre el que los científicos aún no tienen ningún control y cuyas consecuencias para los dos niñas, que teóricamente han nacido hace unas semanas, Lulu y Nana, aún están por ver.

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Por Catarina Allegue Responsable de proyectos de Edición Genómica-Transcriptómica de la USC

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El fin debe ser siempre terapéutico, no de mejora genética