Fraudes siglo XXI


Black Friday: entras en Internet y encuentras en una tienda que nunca habías visto antes ese producto que quieres comprar a un precio anormalmente bajo; no pone el CIF, no informa de la política de privacidad o de envío, la URL no empieza por https y no aparece un candado cuando vamos a pagar, y encima te ofrece hacerlo a través de sistemas poco habituales como Western Union o Moneygram, difíciles de seguir la pista.

Entras en tu bandeja de correo electrónico: te ofrecen un trabajo muy bien remunerado (4.000 o 5.000 euros al mes), sin procesos de selección, con una oferta mal redactada, y solo te piden un adelanto para formalizar del contrato o el envío de material.

Son SCAM, fraudes que utilizan la ingeniería social aprovechando la confianza de la gente. No todas las tiendas en Internet son legítimas y abundan las falsas ofertas de empleo. Como los cibermuleros: recibes un dinero, lo reenvías y te quedas con una parte. Parece un negocio fácil y sin riesgos, pero te involucran dentro de una cadena delictiva como receptor de fondos.

Otro: falla tu ordenador y te pone en contacto con un supuesto técnico de Microsoft. Pide que instales un programa y así toman el control de tu PC. Te crean un problema y te piden dinero para arreglarlo. O la estafa amorosa: alguien se interesa por ti y acaba chantajeándote con las fotos que le has mandado.

Tengan cuidado ahí fuera.

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