La crisis de la silla vacía en la oposición

En Marea, PSdeG y BNG intentan corregir su plante a la comisión de investigación que ellos mismos crearon


santiago / la voz

En un corto espacio de tiempo, los socialistas gallegos abandonaron la comisión de investigación sobre el accidente de O Marisquiño; una de sus cargos más relevantes, Carmela Silva, declinó comparecer ante la comisión de Economía y los diputados del PSdeG, junto a los de En Marea y el BNG, dieron un portazo a la comisión que se propone analizar las políticas de recortes en la sanidad gallega, que para más inri fue creada por los socialistas y el resto de la oposición.

A vista de pájaro, da la impresión de que al PSdeG le sobra Parlamento o perdió interés en sus dinámicas, algo acentuado por la decisión de su líder, Gonzalo Caballero, de retrasar sine die la opción de ocupar un escaño o por la renuncia al acta que hizo su secretario de organización, José Antonio Quiroga, que vio más interés en gestionar los embalses del Miño-Sil que en su labor en la Cámara. O puede incluso que los socialistas, y el resto de la oposición, sientan cierto hastío en ver cómo sus iniciativas se estampan una tras otra contra los muros del PP. Nadie ha dicho que fuera fácil plantarle cara a quien gobierna con mayoría absoluta desde hace diez años.

En cambio, pocas veces acertó tanto la oposición como cuando decidió abrir una investigación sobre la gestión de la sanidad gallega. A diferencia de lo ocurrido en torno a los siniestros de O Marisquiño, Angrois o el Prestige, en los que puede discutirse que las competencias idóneas para investigarlos sean autonómicas, en el caso de la sanidad no ha lugar a dudas.

El sistema gallego de salud es la principal área competencial de la Xunta. No solo en volumen, pues tiene 36.000 profesionales en nómina y absorbe el 40 % del gasto autonómico, sino también en términos cualitativos, en tanto que es una prestación universal y muy preciada por la ciudadanía, no en vano salva vidas.

Hay fundamentos de sobra para que la sanidad ocupe gran parte del tiempo del debate político, incluso en una comisión de investigación que pone los focos sobre las zonas de penumbra. Así que del mismo modo que la oposición acierta al emplear con la sanidad la única bala de plata que dispone en cada legislatura para decidir qué materia investigar, también se equivoca un mes más tarde cuando provoca una crisis al abandonar de forma permanente la comisión por no tener la mayoría para controlarla.

Es como si en O Hórreo se hiciera un remake de la célebre crisis de la silla vacía desatada por De Gaulle en la entonces CEE por no querer plegarse a las decisiones adoptadas por la mayoría de los socios europeos. Francia estuvo seis meses sin acudir al Consejo Europeo, hasta que le facilitaron una solución a la carta para que regresara. Pero nunca logró lo que pretendía.

Después de su plante, la oposición gallega también intenta que el PP abra la mano y facilite su regreso a la comisión que ellos crearon. Y lo van a tener difícil. Porque la bala de plata solo se limita a decidir la materia a investigar. La mayoría en el Parlamento no se gana con un artículo del reglamento, sino en las urnas.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
11 votos
Comentarios

La crisis de la silla vacía en la oposición