Golpe a la Justicia, favor al golpismo


A los independentistas catalanes los vino Dios a ver. La sentencia del Tribunal de Estrasburgo sobre Otegi es para ellos un regalo del cielo. Que la Justicia europea diga que Otegi fue condenado e inhabilitado en un juicio injusto, les da argumentos para infinitos discursos victimistas. ¿Para qué quieren más? No necesitan ni pensar. Si hasta ahora su propaganda consistía en decir que los jueces españoles estaban manejados por el poder político; si sostenían que la democracia española es una filfa, y si su defensa demagógica es considerarse víctimas de un sistema autoritario y vengativo, ahora no tienen más que coger el balón que les deja Estrasburgo y tirar a puerta.

Me apresuro a decir que la jueza Ángela Murillo facilitó mucho el trabajo. Eso de decirle a Otegi en un juicio anterior que «ya sabía yo que no me iba a contestar a esa pregunta» fue insolente y demostró una predisposición a la condena que no deja indiferente a ningún observador. Bastó que un abogado medianamente documentado lo alegase para que una sola magistrada ponga en cuestión a toda la Justicia española. Es seguro, por tanto, que Ángela Murillo se equivocó en las formas e hizo algo inadmisible en quien aplica la ley.

Pero, anotado eso, los jueces de Estrasburgo deberían hacerse dos preguntas: ¿se aplicó mal la ley a Otegi? ¿Y cabe la imparcialidad absoluta de quienes juzgaron en España a grandes responsables del terrorismo? Ayer mismo, la banda ETA asumió la autoría de 758 asesinatos y 2.066 «acciones». Esos asesinatos -casi un centenar menos de los admitidos por las estadísticas de Interior- desgarraron la sociedad española durante medio siglo. Llenaron de luto a otras tantas familias. Y sus «acciones» dejaron secuelas en personas heridas y en bienes públicos y privados destrozados. Hay que haber vivido los llamados «años de plomo» para tener conciencia cabal de aquella tragedia que fue celebrada por el ciudadano Otegi, aunque al final haya hecho propuestas de paz.

Quisiera yo ver a los magistrados de Estrasburgo juzgando a los asesinos y a sus líderes políticos. Y quisiera yo verlos saliendo de sus casas por las mañanas en el País Vasco y en otras ciudades de España sin la seguridad de volver a ver a su familia.

Por eso, tienen razón en censurar las formas de Murillo, pero debieran haberse quedado ahí, sin cargar de razones a autores de delitos probados. Porque eso es lo que hacen al descalificar el juicio de Otegi. Eso es lo que hacen al carecer de una mínima sensibilidad para tener presente el ambiente de repulsa creado por ciudadanos como el líder de Batasuna. Y, vista su frialdad ante situaciones actuales como la de Cataluña, le hacen un penoso favor al Estado de Derecho español.

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