Por una verdadera política industrial


Europdiputado socialista

Una nueva multinacional cierra sus puertas en Europa. El mismo día que presentaba beneficios (descontados costes extraordinarios), Alcoa anunciaba el cierre de las fábricas de A Coruña y Avilés lo que, de llevarse a cabo, implicaría el despido de casi 700 trabajadores directos y la afectación indirecta a cientos más.

Lamentablemente, no puede sorprendernos. Alcoa lleva años amenazando con cerrar estas dos factorías, alegando costes energéticos excesivos -si bien ahora no ha incidido en ellos habida cuenta de los cientos de millones de euros de fondos públicos que ha recibido en los últimos años mediante las ayudas por interrumpibilidad- u obsolescencia tecnológica de ambas fábricas -profecía autocumplida dado que lleva años sin invertir en la mejora de los procesos productivos en ambas ciudades-. De ahí también mi modesta recomendación al presidente de la Xunta para que ponga las luces largas y aparque por una vez su tendencia natural a culpar al PSOE de todos los males, vista la ausencia de política industrial de los últimos años.

Pero más allá de las razones específicas para este anuncio, más que cuestionables, el caso de Alcoa es sintomático del declive de sectores industriales como el del aluminio y el siderúrgico a nivel europeo. Resulta inaceptable que la industria pierda peso en Europa cuando uno de sus objetivos es el contrario: lograr elevar el peso industrial hasta el 20% del PIB en 2020, dado el efecto tractor que induce en el resto de la economía, pues un incremento por valor de un euro en la demanda final del sector manufacturero conlleva un incremento del triple en el valor de la producción de la economía.

La UE no puede enarbolar la bandera de la reindustrialización y al mismo tiempo permitir que la industria europea del aluminio y del acero caiga por la carencia de medidas de protección justas y adecuadas. No se puede negar que la Comisión Europea ha ido adoptando medidas de defensa contra las prácticas comerciales desleales para contrarrestar el efecto perjudicial del dumping (caso de la sobreproducción china), atajar las causas del exceso de capacidad mundial o modernizar la industria. Pero insuficientes a la vista de los sucesivos cierres.

Urge hacer más. Urge que la Comisión presente una estrategia integral para el futuro de la política industrial. Una estrategia que debe apoyarse no solo en el desarrollo de inversiones, sino en la puesta en marcha de una política de competencia y comercial que frene el dumping y que sea exigente con empresas que, aun obteniendo beneficios, deciden cerrar sus plantas dejando en la estacada a miles de trabajadores. Desde el Parlamento hemos reclamado sanciones, como la devolución de ayudas públicas o la suspensión de acceso a programas de la UE. Y, en ese contexto, urge reconsiderar la propuesta que los socialistas europeos hemos puesto encima de la mesa para introducir un mecanismo de ajuste de carbono en frontera para someter a los importadores de productos como el aluminio o el acero a las mismas exigencias climáticas que a los productores europeos, una medida que ayudaría a combatir la competencia desleal de países como China.

Estas medidas no se pueden dilatar por más tiempo. De lo contrario, no solo estaremos fallando en la consecución del objetivo de elevar el peso industrial. Sobre todo, estaremos fallando a los miles de trabajadores de industrias vitales para Europa.

Por José Blanco Eurodiputado socialista

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