Preguntar por preguntar


Ante el enorme estupor que genera nuestra clase política a millones de ciudadanos, he optado por escribir un artículo destinado a poner en común una serie de cuestiones esenciales. Aunque soy consciente de que -porque «máis pregunta un burro ca contestan cen letrados»- no es fácil obtener respuestas satisfactorias.

¿Hay algo más degradante que ver al diputado Rufián haciendo el payaso, insultando a diestro y siniestro sin que nadie le pare los pies, exhibiendo su ignorancia con el orgullo de los chulos, e impidiendo que otros diputados se ganen dignamente su salario? ¿Hay algo más deprimente que ver a la ministra de Justicia haciéndose la víctima por el simple hecho de que le recuerden sus propias palabras y le exijan responsabilidades por su lenguaje sexista y homófobo, sus gravísimas acusaciones contra los jueces y fiscales del Supremo y de la Audiencia Nacional y su celebración y jolgorio porque un comisario ejerza de proxeneta para acumular material de chantaje contra todo bicho viviente?

¿Hay algo más tonto y más ciego que celebrar como un éxito la pelea de los gallitos independentistas, cuando la estabilidad del Gobierno, los presupuestos, y toda la utopía sanchecista dependen del PDECat y ERC? ¿Podemos fiarnos de una opinión publicada que lleva tres años criticando la judialización del procés, y convirtiendo a Rajoy en un fabricante de independentistas, y que ahora no se da cuenta de que todo lo que inquieta a los independentistas -mucho o poco- se debe a la actuación de la Fiscalía y a la más que discutible gestión procesal del juez Llarena? ¿Tan poco hemos aprendido de la historia como para confundir la creciente degradación de la política catalana con un respiro o una bendición para la debilitada política del Estado? ¿No nos basta con sufrir la faena que nos hizo Sánchez con su moción de censura, para que ahora invitemos a Inés Arrimadas a asumir -vía censura- una Generalitat en bancarrota, que los independentistas podrían entregarle como un regalo envenenado?

¿Es posible que aún quede algún ciudadano que no se haya percatado de que las propuestas sociales de Podemos solo están destinadas a arrastrar al PSOE al populismo barato y utópico? ¿No deberíamos exigirle al PP y Ciudadanos que nos den algunas pistas de lo que van a hacer -en conjunto- con los escaños que obtengan? ¿Es tan difícil explicar la factura de la luz, la dinámica de las pensiones, la expansión del gasto sanitario y la finitud irremisible de los recursos del Estado? ¿Es tan difícil entender por qué países tan grandes y bien dotados como Argentina, Brasil, Venezuela, Turquía o México no consiguen salir de sus dinámicas devastadoras? ¿No deberíamos aprender algo en cabeza ajena? Y, finalmente, ¿hay alguien que dude de que el enloquecido ataque a la realidad histórica y política de España es un atajo hacia la destrucción de su sistema político y democrático? Respuestas no vamos a tener. Pero, ¿no podríamos hacer algo con nuestros votos?

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