Clima y economía: el futuro


El economista Nordhaus ha recibido su reconocimiento como premio Nobel, coincidiendo con una de las continuas alertas del IPPC (Intergovernmental Panel on Climate Change) de la ONU sobre la necesidad de controlar los efectos del cambio climático. Cambio provocado por las emisiones de CO2 que han alcanzado un punto crítico.

La ciencia es un instrumento de la humanidad para actuar sobre sí misma y su ecosistema. El trabajo de William Nordhaus es uno de sus frutos. Con inteligencia, trabajo y retroalimentaciones de otros colegas y disciplinas científicas, Nordhaus logró desarrollar un modelo que representa las relaciones fundamentales entre la economía y el clima. Variables como la demografía, el crecimiento económico o las emisiones de carbono son usadas para tratar de establecer el impacto monetario de los efectos del cambio climático y poder determinar los costes y beneficios de reducir las emisiones. De este modo logró poner un precio a las emisiones de CO2. Un precio al carbono para frenar el cambio climático.

Nordhaus había desarrollado su carrera con éxito en otros campos de la economía en la Universidad de Yale. Fue en una estancia de investigación en el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA), en las afueras de Viena, donde inició en 1975 su trabajo sobre el clima, recogido como documento de trabajo (WP 75-63) del IIASA «¿Podemos controlar el dióxido de carbono?». Quizás, el primer tratamiento económico del cambio climático.

Emociona tener acceso a este documento seminal de la economía del cambio climático, escrito a máquina en 1975 y con las limitaciones tecnológicas para el modelado existentes entonces, que le permite concluir: «Sujeto a las limitaciones del modelo utilizado, podemos ser relativamente optimistas sobre la viabilidad técnica del control del dióxido de carbono atmosférico. Si el programa de control se instituye de manera ordenada y oportuna, el sistema de energía mundial puede adoptar controles de la magnitud examinada aquí sin graves dislocaciones. Queda por determinar cuáles serían y cómo se podrían desarrollar el conjunto de controles óptimos».

El avance del conocimiento humano es tarea larga, acumulativa y coral. William Nordhaus, entonces en mitad de la treintena lo explicita en sus agradecimientos: al hábil programador de su modelo, a quien prepara su manuscrito y a Cesare Marchetti y Alan Murphy, físico uno y climatólogo otro, a quienes les debe su introducción en el conocimiento de la energía y el clima. Su trabajo es deudor de sus discusiones con Marchetti y Murphy, y sin esa interacción fructífera con dos científicos de otras disciplinas, quizá no lo hubiera podido realizar.

William Nordhaus, continuó su trabajo y unos 50 años después logra el reconocimiento por sus contribuciones al conocimiento científico. Un trabajo de la ciencia, la buena ciencia, que nos permite comprar futuro.

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