Un Nobel de Economía (dos) muy oportuno

OPINIÓN

09 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El Premio Nobel de Economía suele otorgarse a aportaciones que giran sobre un mismo asunto (si bien en alguna ocasión se han dado a argumentos que se niegan entre sí). En esta ocasión ha sido diferente: el reconocimiento a William Nordhaus y a Paul Romer premia dos líneas de investigación que tienen muy poco en común. Comparten solo una cierta metodología y, sobre todo, el hecho de ser, ambos, extraordinariamente oportunos.

Nordhaus adquirió ya cierta notoriedad académica en los setenta en el campo de la economía política, con sus investigaciones sobre el llamado ciclo económico electoral (o cómo el oportunismo de los Gobiernos puede generar comportamientos cíclicos de la economía). Pero su principal aportación -y la que el comité sueco reconoce- es en el campo del análisis económico del cambio climático, un ámbito en el que es maestro indiscutible (y en el que, por cierto, en Galicia tenemos la suerte de contar con un equipo de referencia, el dirigido por Xavier Labandeira).

Se trata de modelos muy complejos -llamados dinámicos integrados- en los que se intenta captar la relación entre economía y clima. A través de ellos concluye que los impuestos al carbono constituyen un arma potencialmente poderosa y de uso necesario. Es interesante que este premio haya coincidido con la publicación del IPPC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), organismo de la ONU llamando a redoblar urgentemente los esfuerzos en la lucha contra el calentamiento global.