Nobel al freno del cáncer


Los flamantes ganadores del premio Nobel de fisiología o Medicina 2018 estaban en las quinielas desde principios de esta década, y no era para menos: su trabajo ha revolucionado el tratamiento contra el cáncer, con una terapia que consiste en soltar el freno de nuestro sistema inmune, para que ataque de modo desatado a los tumores. Trabajos como este hacen patente el vigoroso avance de la ciencia. Los primeros experimentos en esta línea de investigación, realizados en ratones, empezaron a tener resultados a finales de 1994. Por aquel entonces nadie se imaginaba lo que vendría a continuación (ni siquiera las farmacéuticas): a partir de 2010-2012 se empezaron a ver beneficios de la inmunoterapia en pacientes con cánceres metastásicos, que pocos años antes estaban prácticamente condenados a la muerte.

En el momento actual, este campo de trabajo está en plena efervescencia, con multitud de proyectos de investigación en curso. Uno de los principales objetos de estudio es el control de los efectos secundarios: un sistema inmune desbocado puede atacar no solo al tumor, sino también a los tejidos sanos del paciente y provocarle reacciones autoinmunes graves. En cualquier caso, viendo el talento de los científicos de esta área y la rapidez con la que avanzan, cabe ser optimistas y confiar en que con rapidez llegarán nuevos logros que perfeccionen y extiendan el potencial de esta técnica.

Por cierto, atentos hoy al anuncio del Nobel de Economía: el nombre que suena con más fuerza es el del alicantino Manuel Arellano.

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