Feijoo no necesita revoluciones


AFeijoo le van bien las cosas. Satisfecho en su vida personal e igualmente contento en su carrera política. No hay quien le tosa en Galicia y así ha ido gobernando la comunidad para desesperación de una oposición tripartita que, por más que le ataca, apenas si le erosiona. Desde PSdeG, BNG y En Marea le han achacado ser el rey de la austeridad, le acusan de ser impulsor de grandes recortes en la sanidad pública y le tildan de lacayo de Madrid.

Dicen de él que es todo fachada y que se ha labrado una leyenda falsa de extraordinario gestor. La agresividad para con él ha sido cada vez mayor, pero el presidente de la Xunta apenas sí oye silbar las balas. Por todo ello, desde la tranquilidad, ha afrontado la crisis de Gobierno.

No está exigido, se siente seguro en su mayoría absoluta y no parece estar preocupado por lo que pueda pasar en adelante. Solo se le crispa el rostro con alguna que otra butade de Caballero, pero nada más. Por eso no ha llevado a cabo ninguna revolución en su Ejecutivo. Son cambios suaves, de corte más bien continuista y más técnicos que políticos. Pero nada que deje a la parroquia con la boca abierta. No necesita golpes de efecto. Desde su atalaya de gran dominador de la política gallega no tiene que impresionar a nadie, ni recuperar terreno perdido, ni cortar de raíz una incipiente crisis. ¿Para qué? Es dueño de su destino. Lo fue para renunciar a su aventura madrileña y lo es para dirigir la Xunta sin estridencias ni fuegos artificiales.

Dos conselleiras nuevas y un conselleiro es el balance de esta crisis de Gobierno, amén de la creación de Cultura y Turismo. El nombramiento más llamativo, por su juventud, es el de Fabiola García Martínez (Ribeira, 1985). Pasa a ser la júnior de los consellos. Sus últimos años han sido meteóricos, pasando de teniente de alcalde de Ribeira a conselleira de Política Social, con un impás como directora xeral de Maiores. Una designación, la de Fabiola García, que pone de manifiesto que Feijoo mira hacia la cantera.

Por lo demás, tanto Carmen Pomar como José González Vázquez son dos profesionales de prestigio y buenos conocedores de la Universidad en el caso de Pomar y del medio rural, en el caso de él.

Quizá lo tengan más difícil en sus nuevas misiones los dos conselleiros relevados: José Manuel Rey y Beatriz Mato, sobre todo el caso de la candidata en A Coruña, donde la mayoría absoluta que aparentemente necesita para gobernar la ciudad se cotiza muy cara. Aquí, en la guerra de las ciudades, el PP de Feijoo no va tan sobrado como en la Xunta. Pero aún así, ni siquiera se ha inventado extravagancia alguna. Porque Feijoo, ni necesita, ni es amigo de revoluciones.

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