La Universidad, en el volcán

.

Permítanme que por una vez, y sin que sirva de precedente, comience hablando brevemente de mí mismo. Durante 37 años he sido profesor de miles de alumnos, primero de licenciatura y luego de grado y de posgrado, en la Universidad pública española. Me doctoré en 1987 con una tesis que publicó la prestigiosa editorial Siglo XXI con un prólogo de Jordi Solé, uno de los padres de la Constitución. Además, he dirigido ocho tesis más y juzgado, como presidente o miembro del tribunal, otras cincuenta en una veintena de universidades.

En ese largo período he valorado trabajos y tesis de diversa calidad. Pero jamás he asistido a nada parecido a lo que estamos viviendo a cuenta de los másteres de Montón, Cifuentes y Casado y de la tesis, hasta ahora clandestina, del presidente del Gobierno. Tanto que, más allá de sus responsabilidades políticas y, eventualmente penales, en las que ahora no entraré, parece evidente, aunque los afectados lo nieguen de un modo radical, que estamos ante irregularidades vergonzosas.

A unos se les dio tal trato de favor en sus respectivos postgrados, que todo parecido entre un máster normal y los cursados por ellos es pura coincidencia. En cuanto a la tesis del presidente, una de dos: o son ciertas las informaciones publicadas negando su autoría del trabajo y denunciando la existencia de plagios, o Pedro Sánchez es una lumbrera. En un tuit del 13 de septiembre del 2011 el futuro presidente apuntaba: «Tengo que escribir unas notas sobre diplomacia Económica, alguien puede aconsejarme literatura económica para leer? Gracias». Al año siguiente, en noviembre del 2012, el futuro presidente defendía su tesis sobre diplomacia económica, elaborada, al parecer, mientras trabajaba «en la OCU, de asesor de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE y de consultor en empresas extranjeras», según consta en Wikipedia. ¡De pedir bibliografía en Internet a doctor en 14 meses! Lo dicho: ¡una auténtica lumbrera!

Las personas corrientes consumen muchas horas en obtener los méritos que estos listillos han alcanzado sin despeinarse mientras servían a la patria. Porque la verdad es que los profesores universitarios con experiencia sabemos el gran esfuerzo (también económico) que a miles de graduados les supone ver culminados sus postgrados. Y sabemos el ímprobo trabajo que a tiempo completo y durante años exige escribir una tesis doctoral. Y sabemos que existen muchos jóvenes bien preparados, como fruto de su sudor, que no encuentran trabajo, o lo encuentran por debajo de su cualificación, ganando en ambos casos magros sueldos, que deben estirar para llegar a fin de mes.

Y porque sabemos todo eso, la tomadura de pelo a la que, atónitos, estamos asistiendo, constituye un vergüenza intolerable de unos caras que, sin haber dado un palo al agua, se han hecho con un historial profesional mientras se encaramaban en lo más alto del Estado.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
74 votos
Comentarios

La Universidad, en el volcán