Editores independientes, prensa libre

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Hace dos semanas más de 300 rotativos de Estados Unidos -entre los que estaban casi todos sus diarios importantes- publicaron un editorial conjunto en defensa de la libertad de prensa frente a los ataques sin tregua que le dirige el, en mala hora, presidente Donald Trump. El texto, que se abría con una frase de Thomas Jefferson que he recordado aquí en varias ocasiones («Si tuviera que elegir entre un gobierno sin periódicos o periódicos sin un gobierno, no vacilaría ni un instante en preferir lo segundo») destacaba el valor de la prensa libre y hacia un llamamiento a la sociedad para defender «una institución fundamental para nuestro país».

Para todos los países, podría haber proclamado ese ya inolvidable editorial, pues pocas cosas han ido más unidas al progreso de la humanidad que la existencia de medios de comunicación social capaces de garantizar la libre información, la veracidad de lo que se cuenta a los lectores y la pluralidad de opiniones y enfoques de una misma realidad.

Decisivos siempre para la existencia de una opinión pública libre e informada, sin la cual no hay democracia posible, los periódicos son hoy más necesarios que nunca, en un momento en que la Red llega en tiempo real a todas partes. Y en la Red, es bien sabido, se junta lo bueno (los propios periódicos en sus versiones digitales), lo regular y lo peor: esas noticias falsas (las ya célebres fake news) que han demostrado su poder para, desmintiendo a Abraham Lincoln, engañar todo el tiempo a todo el mundo.

La prensa seria, veraz y responsable, tanto más independiente cuanto más autónoma económicamente, está hoy en serio riesgo: acosada por la basura digital que engaña, manipula o banaliza y que es un poderoso instrumento de desinformación; intimidada por la presión de los poderosos que, como Trump, solo quieren prensa cautiva y obediente; y amenazada, en fin, por la idea absurda de que es posible mantener un costoso sistema de medios escritos sin que sus usuarios paguen nada por utilizarlo.

Son estas verdades tan importantes para el futuro de todos, que siempre resulta necesario recordarlas. Pero hacerlo en Galicia el mismo día que el editor de este periódico, Santiago Rey Fernández-Latorre, cumple 80 años es un acto de justicia. Porque ha sido ese gran editor, sin duda uno de los más importantes de España después de la segunda mitad del siglo XX, quien ha dedicado sin desmayo más de medio siglo de su larga vida a impulsar un periódico guiado por los mejores principios de la mejor prensa imaginable: los de veracidad, pluralidad y defensa de la libertad. Los gallegos se lo han premiado convirtiendo a La Voz en el primer periódico de Galicia, a gran distancia de todos los demás, y haciendo de lo que era solo un periódico local la cuarta cabecera de la prensa nacional. El mejor regalo de cumpleaños que un editor podría imaginar.

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