Cuestión de peso


Cuando las nuevas generaciones se asomaron a Friends en las plataformas de streaming, hicieron saltar las alarmas por el sexismo y la homofobia que encontraban agazapados entre las líneas de una serie que para la generación anterior fue rompedora y memorable. Uno de los aspectos que encontraron molestos fueron las bromas acerca del sobrepeso de Mónica en el pasado.

Pero no hay que mirar a los clásicos de veinte años atrás para ver que la relación de las mujeres con la báscula sigue siendo un terreno tan fértil como frágil para alimentar historias que brotan con mejor o peor fortuna. Entre estas últimas está Insaciable, de Netflix, un intento de sátira protagonizado por una adolescente que sufre acoso escolar mientras sale con un disfraz de gorda parecido al de Monica Geller y que, a raíz de un incidente, consigue convertirse en una belleza de medidas canónicas. Entonces busca venganza contra quienes la hostigaron. Partidarios de la censura azuzaron la polémica y pidieron su cancelación, logrando así darle a la serie un eco poco merecido.

Puestos a reflexionar sobre la dictadura de la imagen, el sentimiento de culpa, la feminidad y los corsés de la moda es mejor abonarse a Dietland, que, además de constituir el regreso de Julianna Margulies después de Alicia Florrick, propone una mirada más subversiva sobre los mensajes tóxicos de la cultura de la belleza.

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