Horror en el puente Morandi


El ingeniero Matteo Pierami cruzó el puente de Morandi con su mujer y su bebé una hora antes de que se desplomara. Esos minutos le salvaron del horror. Después de calmarse, intentaba entender qué había fallado en el viaducto de la A-10, por el que ha pasado en infinidad de ocasiones, para que cayera a plomo. Andrea Montefusco, experto en ingeniería de la Universidad Luis de Roma, creció en Génova. Ayer recordaba que el puente «era una joya en la ingeniería italiana, porque cuando se construyó en los años sesenta se utilizaron las más avanzadas técnicas de entonces». «Solía disfrutar cuando era niño cada vez que pasaba por el puente».

Una investigación deberá aclarar la causa del colapso y apuntar a los responsables. Italia se lo debe a las víctimas y al resto de ciudadanos que utilizan su red de carreteras. El gasto en infraestructuras cayó en Italia, como en la mayoría de países europeos, durante los años de dura crisis económica. Ahora deben preguntarse si pudo evitarse una tragedia como la de ayer.

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