El terremoto rojo del CIS


Segundo día de agosto. Ola de calor. Temperaturas por encima de los 40 grados. El mapa de España se tiñe de rojo. Pero no solo el del tiempo, también el político. Por obra y gracia del CIS.

Según el instituto público de opinión, dirigido por el notable socialista José Félix Tezanos (trending topic conspiranoico ayer), Pedro Sánchez puede irse tranquilamente de vacaciones (no sé por qué, pero personalmente desconfío de cualquier político que las rechaza públicamente). Tras pasar su peor semana desde que llegó a Moncloa, cuando de repente la noche se había vuelto más oscura y fría y los caprichosos dioses de la política y los golpes de efecto topaban con los tercos números de la aritmética parlamentaria, llegan esa condición de primera fuerza y ese 29 % de voto estimado y, ale-hop, el tren socialista encarrila y avanza hacia el mítico 2020, un horizonte electoral como los de las grandes películas del oeste, majestuoso y abrumador, pero de cartón piedra. Algo irreal.

Hablando de vaqueros, imagino a Casado y a Rivera (o a Rivera y a Casado, tanto monta, monta tanto), enganchados a los wésterns que emite todos los días 13 TV. Sirven de prólogo para asustar a los espectadores con uno de sus temas fetiche: el bulo lepenista de la invasión de España por parte de legiones de aviesos inmigrantes.

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