Doctor contra doctora


La guerra del fonendo se ha desatado en el prime time. En plena alerta naranja ondeando sobre la parrilla, las cadenas se estrenan con una fórmula que se agradece para no acabar quemados de los ránkings enlatados: Rescatar series de Netflix para ponerlas en abierto a falta de nuevas producciones.

La primera en hacerlo ha sido Telecinco, que dio una grata sorpresa con The Good Doctor y demostró que no hay vacaciones que impidan un buen dato de share. Debe ser que cuando algo gusta, no entiende de franjas ni estaciones. Ante tan buena acogida, la réplica de Antena 3 apenas se ha hecho esperar y ya empieza a anunciar la emisión en abierto de Doctora Foster, de la misma plataforma.

Doctor contra doctora en un pulso que es puro corazón. Si el primero es un personaje que enamora a base de genialidad y de pureza, la doctora Foster, en cambio, promete muchas taquicardias. Eso sí, a ella siempre la pillan sin fonendo, porque tienen que ver menos con lo que ocurre en la consulta y más con su tormentosa y adictiva relación. Ambos son personajes contrarios, pero tienen algo en común, enganchan. Y se saltan las normas para conseguir sus objetivos. Mientras que el cirujano las rompe para salvar vidas, la doctora que aterrizará en breve del Reino Unido cruza todas las líneas rojas con el único fin de salvar -y destruir a la vez- la suya propia. Un duelo entre dos médicos que promete reanimar a la TDT. Y ya tiene mérito.

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