Marianismo contra aznarismo

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Soraya Sáenz de Santamaría, una criatura del rajoyismo puro y duro, contra Pablo Casado, que nació y creció políticamente con Aznar como padrino. La primera supone la continuidad del marianismo sin Mariano; el segundo, la supuesta renovación con aires de déjà vu. Una especie de duelo entre Rajoy y Aznar por personas interpuestas. El joven político cuenta con el respaldo de Cospedal para derrotar a su archienemiga, pero la exvicepresidenta tiene la legitimidad de haber sido la candidata más votada por los afiliados. El tándem Casado-Cospedal se enfrenta ahora a la contradicción de defender todo lo contrario de lo que han sostenido cuando han descalificado los pactos de perdedores. Casado vende juventud y regeneración, la catarsis que necesita el PP para detener la sangría hacia Ciudadanos, pero una imputación por el caso máster sería demoledora; Sáenz de Santamaría, experiencia, tirón electoral y la posibilidad de ser la primera presidenta del Gobierno, pero su gestión en Cataluña puede pasarle factura. Solo habla de recuperar el Gobierno, la ideología para ella parece lo de menos. Tantos años de poder omnímodo, continua presencia pública y control de los medios solo se han traducido en una victoria exigua. Ahora comienza la lucha encarnizada por el compromisario. Mientras, el registrador de la propiedad de Santa Pola y paseante en Galicia, que ya hizo mutis mientras se debatía la moción de censura que lo derribó, mira desde lejos cómo su partido se parte en dos. No quiso ejercer el dedazo con el que Aznar le ungió ni quiere intervenir en la elección de su sucesor, aunque a Sáenz de Santamaría le gustaría que rompiera su mutismo para forzar una lista única. Rajoy calla en una nueva exhibición de dontancredismo mariano.

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