La televisión después de Rajoy


Ya nada tiene sentido, se lamentaba Wyoming el jueves, acodado en la barra de un bar. «El Congreso no solo ha acabado con Rajoy, también ha acabado con El intermedio». El cómico que más comentarios satíricos ha vertido a diario en televisión contra el Gobierno saliente afrontaba con humor la dosis de realidad que le administra el inesperado cambio político: una de las principales materias primas sobre la que construía sus bromas se agotaba con la votación de la moción de censura. Mostrando un gran fardo de folios con todos los chistes sobre Rajoy que le quedaban por contar, el presentador reconocía lo que ya se constató en su día cuando la explosión del caso Bárcenas lo aupó a su particular Everest de las audiencias: cuanto peor le iba a España, mejor les iba a ellos. Sería muy optimista pensar que ahora la compleja situación política dejará de brindarle ocasiones para seguir haciendo crítica.

Al canal que acoge a Wyoming hay quien le vaticina una sequía informativa con los populares fuera del Gobierno. Celia Villalobos se encendió el viernes en directo con la periodista Ana Pastor asegurando que se va a aburrir «sin tener al PP dándole caña todo el puto día». Quienes tienen el reto ahora son las otras cadenas para apartar a La Sexta del liderazgo que alcanza cada vez que la actualidad política se revuelve.

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