Rajoy entre el lodo

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El PP se desmorona y va camino de hacerlo estrepitosamente y con todo el deshonor del mundo. La condena de la Gürtel, no por ser más o menos esperada en su contundencia, es la gota que ha colmado un vaso lleno de escándalos y de saqueo de dinero público.

Pero es que además ya no es que hablemos de versos sueltos del partido, ni de lugares aislados e irrelevantes. O simplemente de personajes y delitos de un pasado muy lejano.

El PP en Madrid se convirtió en un estercolero de amoralidad, tejemanejes y corruptelas. El de Valencia otro tanto. Y a personajes históricos del partido que lo fueron todo, apenas les queda prestigio alguno que defender. Bien haría Aznar en guardarse en un bolsillo la superioridad moral que siempre ha exhibido y meter su cabeza debajo del ala de una gaviota.

Pero es que, además de las condenas a Correa, Bárcenas, su esposa, Crespo y demás, los jueces han cuestionado la palabra de Mariano Rajoy, el presidente del Gobierno de España. Ven poco verosímil su testimonio y cuestionan su «credibilidad» y la de otros testigos que negaron la Caja B.

Gobernar España con semejante mochila es francamente complicado. E injusto para el propio país. El PP debe refundarse por completo. Y ello exige altura de miras y sacrificios personales. Empecinarse en que sentencias como la de la Gürtel son asuntos menores es reírse de la ciudadanía. Ya sabemos que Rajoy y sus anchas espaldas pueden con todo, incluso con el descrédito, pero a costa de acabar con su partido y con el prestigio de la política en España. El presidente debería reflexionar en una de sus caminatas por Galicia si de verdad merece la pena seguir andando si un lodazal se ha comido el camino; y si es justo poner en peligro el futuro de un partido que puede ser muy necesario en el equilibrio y el desarrollo de este país.

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