Crisis a la vuelta de la esquina... o del verano

Feijoo sopesa estirar la presencia de Mato y Rey en sus consellerías, donde ya se percibe el ambiente de mudanza


santiago / la voz

El presidente Feijoo tiene la costumbre de recurrir a la respuesta ligera y cercana cuando se trata de algo que le atañe a él y solo a él. Y prácticamente son solo dos las ocasiones en las que se ve en ese trance: la decisión de la fecha de las elecciones autonómicas y las crisis de Gobierno. Siempre busca la complicidad de los periodistas, en un gesto que algunos podrían calificar de paternalista, pero que en realidad bien pudiera ser un mecanismo de defensa, al no tener los parapetos de otros líderes políticos, que derivan ese tipo de responsabilidades a las primarias, a los consellos nacionales o a los inscritos, aunque el dedo funcione en todas partes.

Ayer volvió a hacerlo, y de él, solo de él, depende que los medios no agoten en cuestión de semanas su catálogo de medias sonrisas y salidas más o menos astutas. El próximo sábado arranca el contador de un año para los comicios municipales, y el fin de semana -ojo, hay final de Champions- era uno de los señalados para iniciar los movimientos que acabarán con la salida de al menos dos conselleiros, Beatriz Mato y José Manuel Rey, este último presente ayer con gesto de circunstancias en la misma sala en la que Feijoo evitó abundar sobre sus indelegables reflexiones.

Pero la respuesta, efectivamente, estaba allí ante todos. De momento, José Manuel Rey tiene más valor electoral como conselleiro de Política Social que como diputado y aspirante a la alcaldía ferrolana, de ahí que vaya cuajando la idea de dejar correr un poco más el tiempo e incluso esperar al inicio del próximo curso político. Tres cuartos de lo mismo ocurre con Mato, que esta misma semana se ha adelantado a las críticas de la oposición declarando públicamente su disposición para liberarse de sus responsabilidades en Medio Ambiente y dedicarse así a tiempo completo a patear A Coruña.

La curiosidad y la incertidumbre entre los funcionarios y el personal de confianza de ambos departamentos ya están instaladas en la atmósfera desde hace semanas, y cualquier gesto o cambio en la agenda de trabajo es interpretado en clave de mudanza, que la coruñesa ya inició hace un mes al llevarse a su mano derecha, dejando descabezado el gabinete y la jefatura de prensa. El despiste sobre los sucesores es notable, y persiste la duda sobre si habrá promoción interna, si saldrán del partido o si hará un reajuste de consellerías y competencias más amplio.

Sea el próximo fin de semana, o sea en junio, julio o septiembre, el protocolo de crisis de Feijoo será el mismo que le ha permitido nombrar a 21 conselleiros distintos desde el 2009 sin acusar filtraciones ni injerencias interesadas. Consultas previas que no se salen de su reducido círculo de confianza, llamadas a los aspirantes y a los salientes, y un pacto de silencio: si algo trasciende, mal empezamos. Si empezamos...

El presidente de la Fegamp, el socialista Alfredo García, se quedó impresionado en la última reunión de cooperación local con el despliegue de funcionarios de alto nivel de la Xunta. El órgano de representación de los 313 concellos gallegos asume cada día más peso político y responsabilidades, pero sus recursos son escasos. Solo son 14 personas.

Miembros de En Marea, de segunda fila de momento, están promoviendo un boicot a la consulta sobre Paula Quinteiro. Son los mismos que, sin mojarse sobre la independencia de Cataluña, irrumpieron como defensores de la democracia, de las urnas y del derecho a decidir en el 1-O.

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