Oscuro futuro


Somos el décimo país del mundo en cantidad de producción científica, el undécimo en número de profesores e investigadores citados y, aunque los investigadores españoles son algo menos del 2 % del total mundial, su producción científica supone más del 3 % de la que se hace en el mundo. El presidente de la CRUE destacaba en una conferencia hace pocos días la potencialidad de la investigación española. Pero añadía a renglón seguido que en los últimos años se han deteriorado las plantillas y las inversiones en investigación para concluir denunciando el riesgo de que ese deterioro malogre el esfuerzo realizado a lo largo de los últimos treinta años.

No es solo que los recortes hayan reducido progresivamente los siempre escasos presupuestos dedicados a la investigación. Es que, además, un alto porcentaje se viene quedando sin ejecutar, como denunciaban los catedráticos universitarios Amparo Alonso y Antonio Bahamonde en un clarificador artículo publicado el pasado domingo en el suplemento Mercados de este diario. Solo un tercio de lo que sobre el papel se iba a destinar a este fin se ejecutó el año pasado.

«La situación en España es trágica», afirmaban con rotundidad. Más aun, cuando informes de entidades científicas sobre las previsiones de los Presupuestos para este año no varían sustancialmente sobre los ejercicios anteriores.

Tenemos magníficos investigadores maltratados o emigrados y otros que luchan por llegar a serlo con contratos basura de becarios. Mientras, los que protegen a los de los másteres de todo a cien aseguran que seguimos batiendo récords de crecimiento.

Oscuro futuro nos espera.

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