«Viólame con caballerosidad»


Por si no fuera poco con la sentencia, con la indefensión de esa mujer acorralada por cinco tipos, por si no fuera poca la manera insultante con que ha sido tratada y la carga de matices entre abuso y violación, por si no fuera poco con saber que cerrar los ojos y callar es lo más alejado de un sí, ha tenido que salir el abogado de la defensa, Agustín Martínez, a darnos en directo una lección castiza de Derecho. Y digo castiza, porque en esa contradicción habitual -yo diría chulesca- de poner a parir a los medios mientras se sale en televisión se ha movido esta semana don Agustín. El mismo que afirma que se ha hecho un juicio paralelo en los medios y al mismo tiempo se atreve a encararse con Cristina Pardo, Toñi Moreno, Joaquín Prat o Manuel Marlasca. No ha dejado títere con cabeza el señor letrado. Y con la arrogancia y la soberbia de quien desprecia a la mayoría, Martínez se ha envalentonado para ahondar en detalles repugnantes para que entendamos la sentencia. El primero, insistir e insistir en que «en el vídeo solo se oyen jadeos» (como si por jadear a una no la pudieran estar violando) y el segundo, y más espeluznante, reconocer que el comportamiento de sus clientes no fue -y cito literalmente- «caballeroso». «Le quitaron el móvil y se fueron sin despedirse», dijo el abogado. Con lo sencillo que hubiera sido «abusar», don Agustín, y al final darle dos besos. Se han perdido las formas.

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