Puigdemont y mi mujer


Tengo que confesar que estoy enganchado a la serie protagonizada por los independentistas catalanes. Desde el episodio piloto, en que aparecían los de Madrid, diciendo que el referendo no se va a celebrar, y los de Barcelona, diciendo que España nos roba, hasta el último capítulo en que el malvado galán sale de la cárcel en Alemania, han pasado muchas cosas. Hemos vivido grandes momentos como el acoso al Tribunal Superior de Cataluña, con numerosísimos actores. A las series catalanas les pasa lo que a las gallegas, que uno descubre grandes actores que llevan una larga carrera pero que son desconocidos en el resto de España. Por ejemplo, los Jordis. Pero corre la serie el peligro en que suelen caer los guionistas de repetir las situaciones, de alargar tediosamente la trama. Y adolece, desde mi punto de vista particular, de una carencia grave: la falta de sexo. Pero no creo que tardemos en ver una spin off para Puigdemont, es decir, una serie para él solo, como Aída. A mí, desde luego, me tiene enganchado, pero a mi mujer... ay, a mi mujer le aburre que la mata, y cuando empieza el telediario me quiere quitar el mando. Sobre todo ahora que la Familia Real está contraprogramando, y parece que dispara las audiencias. Hay muchos espectadores que temen que el conflicto catalán nos cueste la unidad de España, la Liga de fútbol, la economía. Yo temo que me cueste mi matrimonio.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
35 votos
Comentarios

Puigdemont y mi mujer