Un Gobierno en busca de cinco votos


Luigi Pirandello puso en escena Seis personajes en busca de autor . Los personajes habían sido concebidos en la imaginación, pero necesitaban un autor que les diese vida. En el caso que nos ocupa se invierten los términos. Tenemos autor: el Gobierno del PP. Y tenemos obra: un proyecto de Presupuestos cocinado con seis meses de retraso sobre lo que mandata la Constitución. Pero faltan cinco personajes -c inco votos- para insuflarle vida y ponerlo a rodar por el mundo. El PNV no está dispuesto a facilitarlos mientras no se retire la aplicación del 155 en Cataluña. Así que no hay otro remedio que buscarlos «al azar» en las filas socialistas.

La ingeniosa fórmula de búsqueda la expuso Javier Maroto, vicesecretario del PP: cinco diputados socialistas designados por sorteo apoyan los Presupuestos y los otros ochenta los ponen a caldo. Como chupa de dómine, que diría el clásico. Las cuentas públicas salen adelante y el PSOE salva su cara de oposición contundente. Hace como que... y todos felices. Pirandello, con su obra innovadora, dio origen al teatro del absurdo. Maroto, con la suya, nos enseña cómo ejercer la oposición sin oponerse. Y sin romper un plato.

La primera reacción de Pedro Sánchez ante tal propuesta era de cajón: «Somos un partido serio, frivolidades ninguna». Sabe de sobra el líder socialista cómo se las gastan en el PP. Les das una mano, por ejemplo absteniéndote para que Mariano Rajoy se convierta en presidente, y a continuación te piden el brazo: que les dejes gobernar. Que desempeñes, gratis, el papel antaño atribuido y generosamente retribuido a los nacionalistas catalanes y vascos: servir de muleta a gobiernos en minoría.

Cosa distinta sería que el Gobierno buscase de frente, sin artimañas ni argucias, el respaldo del PSOE al Presupuesto. En ese caso, los socialistas deberían señalar claramente dónde sitúan el listón -el «no es no» nunca lo entenderá un gallego: depende- y tendrían necesariamente que optar: o apoyo, a cambio de esto y de aquello, o rechazo, por esto y por aquello. Y sabiendo que cualquier opción comporta dejarse plumas en el envite. Que en eso consiste la política: en tomar decisiones y apechugar con las consecuencias.

Los socialistas estudiaron el proyecto presupuestario «de manera pormenorizada» esta Semana Santa y hallaron siete razones para oponerse. Estoy seguro: yo mismo me veo en condiciones de aportarles algunas más. Pero el pésimo proyecto es una patata caliente, no sé si envenenada, porque el adversario no es manco. Expongo solo tres dudas: ¿Existe la posibilidad de mejorar el texto y eliminar algunas de las razones que motivan el rechazo socialista? ¿Le interesa al PSOE poner fin a la legislatura en este momento y precipitar unas elecciones generales? ¿Entenderán las viudas y pensionistas precarios que deben renunciar al raquítico pájaro en mano que les ofrece Montoro por los ciento volando que les promete la izquierda?

Son dudas nada más. E hipotéticas, porque el PP no busca, hasta ahora, 85 votos. Solo quiere cinco, gratis y vergonzantes.

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