«Homo homini lupus»


El hombre es un lobo para el hombre. Lo dijeron Hobbes y muchos siglos antes Plauto. Casos como el del niño Gabriel nos obligan a reconocer cuanta razón tenían ambos pensadores. Maldad innata la de su más que presunta asesina y la de sus posibles cómplices, ya que nadie me quita de la cabeza que Ana Julia Quezada no actuó sola. Siempre fui más de Rousseau y de su maldad adquirida. Opinaba el ginebrino que el hombre es bueno por naturaleza y la sociedad le corrompe. También el gran Cela ponía en boca de su Pascual Duarte aquello de «yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo». Pero sucesos como el del pequeño Gabriel me hacen no descartar en absoluto que la maldad elevada a la enésima potencia puede llegar a ser una característica más de la condición humana.

Para desgracia de todos, especialmente de los que más amaban al pequeño, esto no ha hecho más que empezar. No pasarán muchos días para que la eficiente Guardia Civil nos sorprenda con sus descubrimientos y para que nos volvamos a llevar las manos a la cabeza. Creíamos que nuestra capacidad de asombro respecto a lo que los seres humanos pueden llegar a hacer por odio había tocado techo, pero volvimos a pecar de ingenuos. Deseo seguir siendo partidario de Rousseau y Cela, pero hoy Plauto y Hobbes ganan por goleada.

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«Homo homini lupus»