Mariano y la rebelión de los abuelos


A Mariano Rajoy nunca le ha asustado el ruido. Quizá porque tenga una especial habilidad para aislarse no solo de los ataques que ha recibido a diario desde que es el presidente de España, sino de cualquier situación que perturbaría al elemento más hierático de la política de este país. Donde la mayoría ven nueces, Mariano solo percibe ruido. Y del ruido no se come, ha pensado siempre.

Pero la situación política en España ha llegado hasta un punto en el que a Rajoy alguien debería pellizcarle y quitarle de un golpe las tremendas orejeras que le están no solo aislando, sino distanciando de la realidad. Lo último es el movimiento de pensionistas tan indignados como preocupados por su situación presente y futura. Si al dirigente del Partido Popular no le ha turbado ni el problema independentista, ni le ha hecho mella la vergüenza de la corrupción, otro gallo le puede cantar con la rebelión de los abuelos.

Las imágenes de la concentración de pensionistas ante las puertas del Congreso de los Diputados son inquietantes en sí mismas, pero muy graves para el PP. Según el CIS, en enero del presente año solo un 0,8 por ciento de los preguntados señalaron que las pensiones eran el principal problema de este país, por debajo y a cierta distancia de otras nueve cuestiones, con el paro como principal causa de preocupación. Pero cuando la pregunta se refirió al problema que más afecta a la ciudadanía directamente, las pensiones ascendieron hasta la tercera posición.

No hay que olvidar que según las encuestas del CIS, el principal caladero de votos para el PP en cuanto a la edad se refiere está en los mayores de 65 años. Es decir, que los populares han basado sus éxitos electorales en una base sólida de pensionistas que les han mantenido el voto contra viento y marea. Según el censo en España los mayores de 65 años vienen siendo una cuarta parte del electorado. Y dentro de ese 25 %, al PP le votan más de un treinta. Eso son unos cuantos millones de votos. Tantos que cualquier enredo con este colectivo sería un error considerarlo más ruido que nueces.

Si las pensiones se instalan en el imaginario público como un serio problema que el Gobierno no está afrontando, el PP va a salir trasquilado. Puede ser la puntilla a un batiburrillo de cuestiones que tienen a Rajoy permanentemente contra las cuerdas. Sigue enredado sin salir del problema catalán, por mucho que haya mejorado la situación respecto a meses pasados; la corrupción no le da tregua, ni parece que se la vaya a dar a corto plazo; Ciudadanos crece y recoge todas aquellas nueces que encuentra por el camino; y aunque la situación económica mejora, la precariedad no permite que la euforia que muestra el Ejecutivo con este asunto acabe de llegar a todas las capas de la sociedad española.

¿Será esta, la rebelión de los abuelos, la que haga despertar de una vez a Mariano Rajoy del letargo permanente en el que está sumido?

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