¿Hay riesgo de una burbuja del alquiler en Galicia?


Profesor de Economía Aplicada. Grupo GEN de investigación. Universidade de Vigo

Aunque en la actualidad no disponemos de estadísticas oficiales sobre el comportamiento de los precios de los alquileres de viviendas, parece que algo está cambiando. La práctica totalidad de los portales y asociaciones de empresas inmobiliarias vienen avisando del importante crecimiento de los precios de los arrendamientos. Las razones de este comportamiento se encuentran en la oferta y la demanda.

Por lo que respecta al primer componente, es conocido que los propietarios de viviendas no habituales son poco permeables a la opción del alquiler, lo que reduce el stock de inmuebles en el mercado. Las razones son de sobra conocidas: la posibilidad de un impago, el calvario judicial para echar a un inquilino moroso o el temor a encontrarse con graves desperfectos cuando finaliza el contrato. Todo esto redunda en una clara desconfianza hacia el alquiler, que solo se supera si a cambio el propietario puede cobrar un precio mayor o se tiene alguna garantía adicional (por ejemplo, un seguro contra impagos o más meses de fianza).

Por lo que respecta a la demanda, la crisis económica ha traído un empeoramiento de las condiciones laborales y el modelo de ciclo vital de los ciudadanos ya no es el mismo. Hasta no hace muchos años, nos embarcábamos en la compra de un piso para pagarlo, en el mejor de los casos, en 25 o 30 años. Hoy poco queda de este deseo por poseer una vivienda; no porque no queramos, sino porque no podemos. La precariedad en el empleo obliga a muchos jóvenes y no tan jóvenes a la opción del alquiler, que es a lo máximo a lo que pueden aspirar dadas sus circunstancias económicas.

Por otra parte, el precio del suelo en las grandes ciudades gallegas resulta prohibitivo para la práctica totalidad de los bolsillos. Y aun disponiendo de un trabajo estable y con buena remuneración, estos pocos afortunados también optan por el alquiler.

A todo lo anterior hay que añadir la creciente demanda de pisos de alquiler en zonas de costa, cuestión también señalada por algunas cadenas hoteleras que están viendo una importante competencia. Si se trata de una pareja sin hijos puede salir a cuenta alquilar una habitación en un hotel en temporada estival; cuando hay descendencia, la opción de alquilar un apartamento o un piso cobra mucha más fuerza por el menor coste que supone.

En resumen, y volviendo a lo señalado al principio de este artículo, si desde el Ministerio de Fomento se está abordando la elaboración de un boletín sobre el alquiler del Observatorio de Vivienda y Suelo es porque algo está cambiando. Mi temor es que si solo con un 12 % de la población que opta por el alquiler en Galicia ya estamos experimentando una subida importantísima de precios... ¿qué pasará cuando alcancemos el 31 % de la media europea?

Aviso para navegantes: hay que prevenir, antes que curar.

Por Alberto Vaquero Profesor de Economía Aplicada. Universidade de Vigo

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