Valle en la cumbre de La Voz


La memoria de un periódico centenario es tan fértil que el archivo hemerográfico es una joya que se convierte en vicio. Es imposible dejar de consultar lo que sucedió en décadas anteriores. La Voz lo muestra en la web y las sorpresas lucen cada día. Mi compañero Ángel Castiñeira convierte esos hallazgos en piezas literarias en la última página de los sábados. Y es que en esta memoria de Galicia está casi todo. En la primera del 7 de enero de 1936 leíamos el fallecimiento de Valle-Inclán. ¿Cómo necesitamos en estos tiempos inenarrables el genio para contar que tenía Valle? Ya está dicho que Valle es cumbre, cima. Un ocho mil. No hay otro escritor en español que le resista un combate. Se le acerca el mejor Quevedo. Convertía el diccionario que tenía en su cabeza en un billar inagotable en sus carambolas. Valle no era brillante con las palabras. Era un incendio. Él solo no es una literatura. Es más. Es un idioma. El océano entero de un idioma. Una gozada. Y escribía en castellano con un lujo de detalles en gallego. Su cabeza no podía separar el alma gallega. Decía aquella primera de La Voz a dos columnas con una foto del genio: «Una figura que desaparece». Compartía página un sentido artículo del doctor Devesa que rezaba «Siempre estará con nosotros», augurio que se ha cumplido. Y es que el talento cuando no es marketing, cuando es auténtico, pasa la prueba del carbono 14 y resiste siglos. Hoy Valle, al que ahora al fin se le representa por el CDG, en galego, está totalmente vigente. Decíamos que lo necesitaría nuestra política para contar a los políticos. Valle extraería petróleo de la Cataluña secesionista. Otro detalle importante de aquella noticia de la muerte del escritor en la primera de La Voz es la calidad con la que está redactada, sin el atropello del periodismo de hoy. De hecho, Valle muere el 5 y la noticia no sale publicada hasta el 7. Eran otros los tiempos, sin la eyaculación precoz de las redes. La noticia decía así: «No es éste el momento de valorar una obra, sino el momento de lamentar la pérdida del orfebre magnífico que supo crearla». A veces, contar más rápido no es explicarlo mejor. En páginas interiores se desarrollaba el adiós a Valle con opiniones que demuestran que La Voz siempre estuvo y está atenta. Así habla por ejemplo «el notable artista, médico y exdiputado Alfonso Castelao: «Jamás he visto un cadáver que me infundiera más respeto». Y añade Castelao: «Valle Inclán no tiene mascarilla, es todo espíritu. Toda Galicia está en su cuerpo». Un escritor Valle que prendía su lámpara de genio con palabras increíbles en las que latía en efecto Galicia y el mundo entero. Nuestro Tolstoi.

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