El PSOE y la plurinacionalidad: ¡Arre! ¡So!


¡Estoy desolado! Sí, sí, déjenme que manifieste sinceramente la decepción que me acongoja. Permítanme sacar del corazón la traidora espina con que lo ha herido la dirección voluble del PSOE, que ni tiene palabra, ni tiene seriedad, ni tiene nada.

Hace meses, recién recuperada la secretaría general, prometió Pedro Sánchez que el PSOE iba a traernos una España plurinacional y yo me ilusioné, al igual que millones de españoles, con la idea de tener aquí lo que no existe en parte alguna. ¿Se imaginan? En EE.UU., Canadá, Australia, India, Argentina, México o Brasil, países de inmensa geografía y profundos contrastes culturales, religiosos, raciales y lingüísticos, sus Estados federales se construyeron sobre la voluntad de crear una nación que cohesionase la gran diversidad que en todos era fruto de su historia. ¡Pobriños! Tan grandes y tan poco ambiciosos que solo quieren una nación por Estado, cuando cada uno podría aspirar a tener una docena.

Si los gobernantes de esos grandes estados mirasen hacia España podrían haber visto el ejemplo sin par de Pedro Sánchez, que, hasta que se nos arrugó hace dos días, había demostrado su grandeza de miras, su ambición histórica, al defender la plurinacionalidad de España, pese a ser menor en extensión que algunos de los estados norteamericanos, los estados brasileños o las provincias canadienses. ¡Ahí se ve la madera de los líderes! ¡Que le importa a Sánchez lo que ocurra en el planeta! El quiere (¡quería!) para España lo mejor y por eso aspiraba a que nuestro país, ¡él solito!, tuviera más de todo, incluidas más naciones.

Pero a Sánchez lo han obligado a abandonar la que, sin duda, hubiera sido su gran aportación a la cultura política mundial: una nación de naciones. ¡Ahí es nada! ¿Qué ha ocurrido, Pedro? ¿Quién te ha presionado para que nos dejes tirados cuando ya tocábamos con las manos el cielo de la plurinacionalidad? Debes contárnoslo: ¿Ha sido el Ibex 35? ¿Han sido Susana y sus secuaces? ¿Quizá la Trilateral? ¿La OTAN? ¿El G8? ¿El G20? Quien te ha torcido, Pedro, el brazo, para que renuncies al único objetivo que podía de verdad transformar a este país.

He de reconocerles que al igual que los restantes millones de españoles a los que la dirección del PSOE ha sumido en una terrible frustración, no tenía yo ni la más pajolera idea de qué entendían los dirigentes socialistas por plurinacionalidad. Y es que ninguno se molestó en dar la menor explicación. Pero la cosa tenía que ser buena, pues, si lo es tener más trenes, más piscinas y más estrellas Michelín ¿como no va a serlo tener más naciones? Yo esperaba, al menos, una por Comunidad Autónoma y, ya puestos, quizá en alguna de ellas dos o tres.

Pero Pedro se arrugó y nos dejó compuestos y sin naciones. Y eso no se hace. Eso no es serio. Si se promete la plurinacionalidad no se puede luego renunciar a ella cuando tanta gente la esperaba con la misma ilusión con la que esperan los niños a Melchor, Gaspar y Baltasar.

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